João Manuel Serra
Fado - Lisboa

El hombre que saludó a Lisboa

Hay canciones que cuentan historias y otras que las rescatan del olvido. «O Homem do Saldanha» pertenece a esta última categoría: un fado moderno que convierte a un personaje real —el inolvidable João Manuel Serra— en símbolo de ternura urbana y memoria colectiva de Lisboa.

João Manuel Serra (1931–2010) fue, durante años, una figura casi mágica en el paisaje nocturno lisboeta. Vestido con elegancia, gafas oscuras y una sonrisa tranquila, se situaba cada noche en la Praça Duque de Saldanha, una de las arterias más transitadas de la capital, para saludar a los coches y peatones que pasaban.

Nunca pedía nada. Solo levantaba la mano y decía “olá”. Este gesto era una forma de escapar de la soledad, pues él mismo afirmó que comenzó a acudir a la plaza de Saldanha cuando se vio «en la situación de no tener a nadie».

Con el tiempo, los lisboetas empezaron a llamarlo “O Senhor do Adeus” (el Señor del Adiós), aunque —como más tarde recordaría la canción y él mismo contaba en una entrevista— no decía “adeus”, sino “olá”:

«Me llaman el Señor del Adiós, pero yo soy el Señor del Hola. Aquel que saluda en Saldanha, a partir de la medianoche. ¿Todo esto es soledad? Esa señora es una malvada que me persigue entre las paredes vacías de casa. Para escapar de ella, vengo aquí. Saludar es mi forma de comunicarme, de sentir a la gente.»

Su gesto cotidiano, repetido noche tras noche, se transformó en un ritual compartido, una pequeña grieta luminosa en el ritmo impersonal de la ciudad moderna. João Manuel Serra se convirtió en una presencia querida, un recordatorio de que, incluso en el asfalto y las prisas, hay espacio para un saludo, una sonrisa, una humanidad mínima.

Tras su muerte, cientos de personas se reunieron para rendirle homenaje y despedirse saludando a los automovilistas de la capital y se creó un movimiento conmemorativo que culminó en 2017 con un homenaje donde el Ayuntamiento colocó  una placa conmemorativa con unas huellas llenas de manos saludando en la misma plaza donde solía estar. En ella puede leerse“Da minha solidão, sei eu” (De mi soledad, lo sé).

Fuente: @CamaraLisboa

La historia de João Manuel Serra inspiró al compositor Tiago Machado y al rapero Boss AC, quienes decidieron transformar su figura en fado. El resultado fue “O Homem do Saldanha”, una de las piezas más emblemáticas del álbum Tantas Lisboas (2010) del fadista Marco Rodrigues, con la colaboración del maestro Carlos do Carmo.

La letra arranca con sencillez cinematográfica:

“De sorriso na cara à noite, na Praça do Saldanha,

à beira da estrada parado, já ninguém o estranha…”

A partir de ahí, la canción reconstruye el misterio del personaje, el silencio de la ciudad y el poder del gesto. El verso central resume toda la poética de la pieza: la inversión de sentido, la ternura escondida en lo ordinario, la capacidad de transformar un acto solitario en símbolo de comunidad.

“Não é adeus, é olá que diz”

(“No es adiós, es hola lo que dice”)

Musicalmente, el tema combina los acordes tradicionales del fado con una producción moderna, donde la voz cálida de Rodrigues se entrelaza con la profundidad melancólica de Carlos do Carmo. Es un encuentro entre generaciones, una Lisboa que canta a otra Lisboa. Más allá de la música, esta canción rescata un gesto. João Manuel Serra no dejó monumentos ni discursos, solo una costumbre: levantar la mano y saludar.

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